y entraste


De las puertas del cielo
llegaste,
a las del otoño
llamaste,
las del mi corazón
abriste,
y entraste,
y aquí sigues, y seguirás,
en cada estrella brillante
del firmamento,
en cada hoja dorada
de los bosques,
y en cada latido
de los que marquen el compás
del resto de mi melodía.

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